El tiempo pasaba y la princesita colmada se sentía vacía y alejaba de su lado a todo aquel que la quería.
Un día, destronada y entristecida la princesita volvió sobre sus pasos para buscar ese cariño que sin condiciones tiempo atrás se le ofrecía.
Y el amor que encontró fué demoledor, increíble, imperturbable e imperecedero.
Un amor que siempre le había estado esperando con los brazos abiertos.
Y la princesita volvió a ocupar su trono en el reino, y a recibir, muchas veces sin merecerlo, todo ese amor que sólo aparece en los cuentos.

Melchor le trajo estos maravillosos Martaga del omnipresente diseñador nombrado en este blog.
Espero que los Reyes os hayan traído muchas cositas y que todas os hayan gustado tanto como a mí.
Besitos que hacen ruidito al andar!!!!
y un besazo en especial para mi papy!!!!!!
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